
Chobits — Tome 4
El cuarto tomo continúa la exploración de los personajes que gravitan alrededor de Hideki, en particular en el entorno de su academia preparatoria, donde se mueven su profesor Hiromu Shinbo y su compañera de clase Yumi Omura. El pasado sentimental de Shinbo, hasta entonces solo insinuado, empieza a desvelarse: su turbia relación con una mujer que parece reavivar un amor perdido introduce una nueva variación sobre el tema central de la serie, la de un apego humano que se proyecta sobre un sustituto —mecánico o simplemente idealizado. Este hilo narrativo dialoga, en negativo, con la historia de Minoru y Yuzuki desarrollada en el tomo anterior, y enriquece el mosaico de puntos de vista que CLAMP construye pacientemente sobre la cuestión del amor y su autenticidad. Por su parte, Yumi alberga sentimientos sinceros hacia Hideki, sentimientos que le cuesta expresar frente a la atención creciente que él dedica a Chi —sin que la serie caiga por ello en los clichés del triángulo amoroso convencional, prefiriendo tratar esta rivalidad silenciosa con un pudor que la vuelve aún más conmovedora. Chi, por su parte, sigue avanzando en su aprendizaje del mundo, pero señales cada vez más tangibles sugieren que algo en ella se resiste a esta evolución normal: palabras que nunca logra pronunciar, temas que parecen turbarla sin razón aparente. El lector, como Hideki, empieza a sospechar que el origen de Chi no tiene nada de ordinario, sin que nada quede aún confirmado. Este tomo instala así un clima de espera febril, en el que cada escena cotidiana parece cargar un doble sentido, y donde la alternancia entre ligereza y gravedad alcanza un equilibrio especialmente logrado, característico de la madurez que CLAMP ha alcanzado a medio camino de la serie.
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